¡Primera vez que me ve la espalda un español!

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El llano, el gran llano, San Fernando, Calabozo, y aquí San Juan de los Morros, pero ahí mismo al centro, Carabobo, Valencia, Caracas. Así que por aquí pasó Bolívar no sé cuántas veces, Zamora, todos ellos. Los españoles también. Páez, las caballerías. José Félix Ribas usaba el gorro frigio. Era un jacobino, un verdadero revolucionario. Por aquí lo capturaron y le picaron la cabeza, los brazos, las piernas. Bolívar tuvo que decretar la guerra a muerte porque las tropas españolas eran bárbaras, acuchillaban, degollaban, violaban, mataban, quemaban. Bolívar dijo: ojo por ojo, diente por diente: guerra a muerte. La pelea estaba muy dura y Bolívar había perdido la II República. A pesar de eso nuestro Ejército y nuestra Marina se recuperaban rápido, los golpeaban y volvían. La guerra se extendía hacia el sur y desde el sur. San Martín liberaba las provincias del Río de La Plata.

Entonces en España hacen una apreciación estratégica de la situación, y lo que le recomiendan al Rey, su gran estado mayor, el almirantazgo y el ejército español: “Si queremos acabar con la guerra, hay que acabar con Bolívar, porque ese es el caudillo, ese es el más grande. Hay que acabar con el Ejército de Venezuela, y con la Armada. Si apagamos esa candela, lo demás se va a ir apagando”. Y el Rey de España manda al “Nuevo Mundo”, así lo llamaban, la más poderosa flota que España haya enviado alguna vez a este continente. Vinieron unidades completas de caballería, con los caballos y todo, los cañones. ¿Recuerdan ustedes el batallón Valencey, que se replegó en orden hasta Puerto Cabello? Ese era un batallón del Rey, un batallón de línea, con sus oficiales, caballería, artillería, infantería. Los húsares de Fernando VII vinieron aquí. Eran tropas como de la Guardia de Honor del Rey. Y mandó a uno de sus más valerosos, inteligentes e ilustrados generales: Pablo Morillo.

Morillo recorrió todos estos mares con esa flota. Fue el mismo que sitió a Cartagena de Indias. La sometió al hierro del bloqueo y Cartagena resistió. El pueblo de Cartagena comía ratas y gatos, pero no se rindieron los cartageneros. Después sitió Barcelona y la destrozó. Ahí están los restos de la Casa Fuerte, eso fue lo que dejaron los españoles. Quemaron a Barcelona. Después se fueron a Margarita, la rodearon. Morillo le manda una carta a Francisco Esteban Gómez, que dirigía las tropas, y al pueblo margariteño: “Ríndase o no quedará piedra sobre piedra de esta isla infiel”. Y le respondió Francisco Esteban, el indio aquél: “Venga por mí. Si usted triunfara, sería el rey de las cenizas, porque aquí no quedarán ni cenizas”. Morillo desembarcó, y lo derrotaron en Matasiete los indígenas margariteños. ¡Hasta los niños salieron a pelear!

¿Tú sabes lo que Pablo Morillo escribió al Rey de España después? Eso fue en 1817. Hay una carta de Morillo que le dice: “Su Majestad, este pueblo de Margarita, estos soldados de Margarita, salieron casi desnudos a dar su pecho contra las mejores tropas del Rey. Eran como leones y peleaban como gigantes”. Cuentan los viejos margariteños de aquella época que la isla estaba rodeada de tanto barco español que no se veía el sol, no se veía el horizonte del mar, sino barcos y barcos. Y tenían uno gigantesco: el San Pedro Alcántara, que era el barco logístico. Los españoles dijeron que el Alcántara se quemó por un incendio a bordo, por un descuido de la cocina. ¿Se hundió? ¡Lo hundieron los indios margariteños! Se tiraron al agua y lo quemaron. Ahí debe estar, en el fondo del mar.

Resulta que entonces Morillo viene a buscar a Bolívar, sale de Margarita, desembarca. Y Páez, muy hábil, se va replegando con la caballería; contraatacaba, se replegaba. Morillo empieza a sentir que esta fuerza era también como gigante, pero a caballo. ¡Y en las sabanas, compadre! De cualquier lado salían los caimanes, la plaga mataba a los españoles, los tigres, los caribes. En cambio, los llaneros no, pasaban los ríos nadando con la cola del caballo. Morillo le escribe otra carta al Rey donde le dice: “Cuando pasamos toda la noche en vela, esperando porque creemos que nos van a atacar, no hay ataque. Y cuando mis tropas descansan, de repente viene un ataque”.

Páez era un guerrillero indomable, muy astuto, era parte de la sabana. Páez llegó a amarrarles matas de esas en la cola de los caballos; entonces cabalgaban por allá, levantaban la polvareda, y los españoles creían que venían cinco mil caballos. ¡Y eran cien! Porque eran guerrillas en verdad. Hasta que se fue consolidando el ejército que peleó en Carabobo y que decidió la batalla, era el ejército de Apure, la caballería decidió la Batalla de Carabobo. Morillo llegó a Las Queseras del Medio, a la costa arauca. Y dice Páez: “¿Dónde estará una caballería de agua?”. Y se lanza al río Arauca con 150 jinetes. Cruzan el río, sorprenden a Morillo y es el grito aquel de “¡Vuelvan caras!”. Y Bolívar dice: “Han ejecutado ustedes la más grande proeza militar de las naciones”: ciento cincuenta contra como cinco mil. Entre ellos Francisco Farfán, José Cornelio Muñoz…

Aquí en Mucuritas se consiguieron Páez y Morillo. Era verano, enero de 1818. Páez lo está merodeando y le da la vuelta. Se pone contra el viento, para que el viento le pegara en la cara a Morillo y a sus tropas. Le prendió candela a la sabana, y después que la sabana está prendida, los rodeó de candela, los atacó por dos flancos con unas lanzas. Porque los apureños hacían una lanza larga, liviana, como de dos metros. Y Páez, astuto, calculó —él lo escribe en sus memorias— cuánto tiempo tardaban los españoles en recargar los cañones. Entonces, disparaban y largaban los caballos más rápido con lanza larga para tratar de llegarles a los cañones antes de que volvieran a disparar. Era una guerra de astucia, sobre el terreno, día y noche. Lo cierto es que Páez destrozó a las fuerzas de Morillo en Mucuritas, otra vez. Se salvaron por un caño que tenía agua todavía, lo pasaron y la candela no los alcanzó. Es cuando Morillo, en carta al Rey, le escribe aquella frase: “Catorce cargas consecutivas de caballería sobre mis cansados batallones me demostraron que estos hombres están resueltos a ser libres”.

Cuando el general Morillo regresó a España, el Rey le reclama cómo es posible que unos salvajes lo hayan derrotado a él, que había peleado contra Napoleón y derrotado sus tropas. Y Morillo le dice: “Su Majestad, es que no son ningunos salvajes. Si usted me da un Páez y cien mil llaneros de Guárico, Apure y Barinas, le pongo a Europa completa a sus pies”. Eran indomables, invencibles. No solo los llaneros de Venezuela, también los llaneros de la Nueva Granada, los centauros del Casanare, del Meta, del Arauca. Somos los mismos.

En 1820, siete años de guerra a muerte, Bolívar y Morillo se sentaron allá en Los Andes. Firmaron el Tratado de Regularización de la Guerra. Morillo va con una escolta como de veinte soldados bien armados y uniformados, con buenos caballos. Llegan al punto de encuentro, ven que viene alguien en una mula, con un sombrerito. Morillo manda a dos oficiales que vayan rápido a ver quién viene, que parece un campesino, o será un enviado de Bolívar. Y van los españoles a caballo, como cinco, rápido, con las armas. Regresan despavoridos: “Es Bolívar”. ¡Venía Bolívar, solo! A Morillo le dio una vergüenza tal que retiró rápido a todos los oficiales y se quedó solo. Y se abrazan. Es de ese día una anécdota. Parece que va Morillo con Bolívar caminando y un joven oficial venezolano va delante. Morillo le ve la espalda al venezolano y dice: “¡Qué buenas espaldas tiene este mozo!, Bolívar”. Y el oficial venezolano voltea y le dice: “Señor general Morillo, primera vez que me ve la espalda un español”.

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¡Se rompe la zaraza o se acaba la bovera!

Francisco Farfán

 
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  • Aura Navarro
    25 septiembre 2012 / 08:09 am

    Que hermoso, nuestra conciencia revive, se siente una mas venezolana. Es realmente algo divino, de Dios. No tengo el libro, pero al leerlo por este medio se me despierta mas el interés de tenerlo, debe masificarse y que al leerlo imaginar la imagen de nuestro comandante-presidente y se hará aún mas visible en nuestras mentes Los cuentos del arañero. los pasos de la historia, y el porque estamos en el deber moral de continuar con nuestra revolución bonita. Como te quiero presidente, como te queremos. Lloro, si lloro pero es una llanto hermoso por la extraordinaria y titánica labor que estas realizando por nuestro pueblo. PACHA TUPEC INCA DUPANKY (quien transforma el mundo)ese eres tu presidente nuestro: PACHA TUPEC INCA DUPANKY. Te amamos, te respetamos. Hasta la victoria siempre !!!!!!!!!!

  • 26 septiembre 2012 / 01:09 pm

    Son esos detalles de la Historia, que nunca supe y que nunca contaron. Esos detalles son más valiosos ahora.

  • 09 octubre 2012 / 06:10 pm

    En primer lugar es sorprendente la capacidad narrativa y pedagógica del comandante, es tal que por momentos me encontré cabalgando entre los llaneros y al final creí que el oficial que morillo miraba la espalda podía ser yo de la calidad de narración, permite entrar en la historia a través de sus palabras.
    En segundo lugar cuanto nos falta por saber de nuestra propia historia; 200 años ignorados y ocultados para que el pueblo no conociera su historia y por consiguiente no supiéramos quienes somos pero gracias al Presidente hoy hemos recuperado la verdadera historia gloriosa y hermosa. Que interesante leer este libro “los cuentos del arañero” es para leerlo no una vez, leerlo cada vez que sintamos curiosidad de saber quien es El Comandante Chavez, en cada cuento se encuentra él

  • 09 octubre 2012 / 07:10 pm

    totalmente deacuerdo con Luis Garcia y Aura Navarro! pero gracias a Dios lo tenemos aquí en internet, Chávez nisiquiera imaginará cuan valioso y hermoso regalo nos brinda con este libro!!

  • Lorena
    17 octubre 2012 / 05:10 pm

    Comandante que manera tan impresionante y pedagógica de narrar la historia, la verdadera historia, la real historia, no como esa que nos contaron durante tanto tiempo a medias y entre dientes. Usted cuenta detalles que hacen de nuestra historia la mas admirable que haya escuchado antes. Ojalá y todos los profesores de historia fuesen así como usted, que cuenten la historia con el mas mínimo detalle, que la cuenten con esa verdad, con esa pasión patriota con que usted la transmite presidente. Es usted un hombre libro, un gran hombre de saberes y que grandiosos saberes. Que Dios lo bendiga una y mil veces presidente, mi comandante. Que viva la revolución, viviremos y venceremos.

  • 29 noviembre 2012 / 10:11 am

    Excelente narración, verdad que mi Comandante tiene la capacidad de transmitir el mensaje, con una pulcritud que te traslada en el tiempo y te hace partícipe de cada hostoria. Dios te bendiga mi Presidente.

  • 31 diciembre 2012 / 08:12 am

    Que narración más exquisita tenía que ser nuestro presidente viva Chávez, eres grande, Dios te cuide Presidente y te sane completamente. Te queremos comandante este es tu pueblo y te queremos Comandante.

  • Alicia Escalona
    24 enero 2013 / 06:01 pm

    El mejor historiador, con una sencillez que nos hace protagonistas de la historia escondida por muchos años, ojala hubiese tenido un prof de historia con su conocimientos y calidad narrativa. de más esta decir TE AMO Comandante.

  • 02 mayo 2013 / 03:05 pm

    Tu narrativa es sera unica tu vivias el momento y lo traias al presente creo que esta es una de las cualidades que mas vamos a extrañar pero te tenemos en estas paginas para volverte a sentir. Cuanto te EXTRAÑO mi COMANDANTE ETERNO DIOS te tenga en seno te ganastes………..

  • lisette
    28 julio 2013 / 03:07 pm

    Tan bello mi viejo. El mejor cuenta cuentos.

  • 16 agosto 2014 / 03:08 pm

    El valor del Soldado, del hombre y la mujer Venezolanos sin lugar a dudas son del tamaño del compromiso que se le presenta dice un antiguo refrán,en este mismo sentido ser la cuna de Libertadores, nos hace sentir orgullosos de ser Venezolanos, de tener esa gran cualidad, que nos hace ser gentiles, amables, afables, vivarachos, y amigables, con ese son caribe, con esa idiosincrasia que le gusta a cualquier persona del mundo,claro, esta que muchos pseudociudadanos, no se deben hacer la mente que el pueblo Venezolano es tonto, es manipulable y se dejaría pisotear por gobiernos de facto, o un imperio invasor, porque su espíritu es de lucha, Batalla y Victoria como dice nuestro Comandante Chávez, y eso se puede comprobar en la historia patria, ahora claro esta que no se debe desperdiciar el momento histórico, ese legado mundial que ha puesto al Pueblo Venezolano a ser Voz y ejemplo de nuevas relaciones Sociales, y económicas, de ser creadores de Filosofía Socialista del Siglo XXI

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