Nublado en Barinas

13 Comentarios

A mí me pasaron muchas amonestaciones cuando era teniente, subteniente, injustas también. ¡Uh!, por allá me amonestaron varias veces y a veces por cosas que no se interpretaron bien. Una vez en Barinas tenía clase de orientación por las estrellas con unos soldados. Es que uno tiene que aprender a ver el cielo, dónde está la Osa Mayor y por ahí uno se va, orientación estelar. Uno alinea las dos estrellas anteriores de la Osa Mayor, la proyecta hacia abajo directamente y ahí debe encontrarse la estrella Polar, ese es el norte. Y si uno ve la Cruz del Sur, entonces alinea las dos estrellas verticales de la Cruz del Sur y ese es el sur geográfico. Entonces ve a Orión, Casiopea, las constelaciones. El cielo tiene un mapa de noche. Así navegaban los viejos navegantes, y todavía.

Lo cierto es que yo tenía una clase con mi pelotón, eran trece soldados. Hice mi plan de lección, pero resulta que la noche estaba nublada. Eso estaba tapa’íto, era invierno y la clase era práctica, en el terreno, porque uno da la clase primero en una pizarra. Me llevé a los soldados al patio como a las nueve de la noche. Cuando empezamos a ver arriba, “Dios mío, pero aquí no se ve nada”. Así que suspendí la clase y retiré los soldados. Claro, les dije: “Vayan al casino”, que estaban allá oyendo música y a tomarse un refresco, qué se yo. Bueno, pasó el capitán cumpliendo su obligación a pasar revista de instrucción, y no vio al pelotón en el sitio. Tú sabes que en los cuarteles eso es así, estricto. El pelotón de Hugo Chávez tiene que estar en la matica de mango entre ocho y nueve de la noche, recibiendo clase de las estrellas. El capitán pasó y no había nadie. Pero él no vio para arriba y me amonestaron.

Al otro día, a las seis de la mañana, el toque de diana, me llamó tempranito. “Ordene, mi capitán”. “Fírmeme aquí”. “¿Qué es eso?”. “Una amonestación”. Y tú sabes que no hay derecho a réplica. Firmé mi amonestación y después, a las veinticuatro horas, uno pasa un informe. Se aclaró y me la quitaron por fin. Pero hubo que hacer un estudio, porque después el capitán decía que él no recordaba si era verdad lo que yo decía. Tuvimos que pedir el informe meteorológico, testigos, los soldados, qué se yo, y por fin se demostró que sí, que ese día estuvo nublado en Barinas y yo no pude dar la clase.

Píntalo de verde

Kikirikí, me toca a mí

 
13 Comentarios
  • 30 septiembre 2012 / 11:09 pm

    muy bueno la anecdota…a veces tienen que pasar las cosas para comprobar como fueron realmente las cosas…ese capitan debio buscar razones….las razones nos llevan a la reflexion y nos lleva a la sinceridad.

  • DORA CEBALLOS
    06 octubre 2012 / 02:10 pm

    INTERESANTE, MUY INTERESANTE…… :)

  • 17 octubre 2012 / 10:10 pm

    Sin lugar a dudas, la vida del cuartel es regida algunas veces por instrucciones que no tienen vuelta atrás, se cumple o se cumple, pero a veces la excepción a la regla se da con características del momento, de circunstancias que deben ser estudiadas por los superiores, motivadas por fuerzas naturales o humanas, lo bueno de este caso es que se demostró que era imposible cumplir con la clase en su momento por motivos ajenos a su interés, y con ello la verdad volvió a brillar mediante el uso de la palabra, ante esa nube que había nublado Barinas…

  • 22 octubre 2012 / 02:10 pm

    Muy buena anécdota y trae consigo una enseñanza ya que nos da a entender que una vez que ordenó retirarse a el pelotón debió levantar un informe donde indicaba la suspensión de la clase por lo nublado y evitar así dicha amonestación

  • 23 octubre 2012 / 02:10 pm

    a veces corremos ese riesgo de no tener la culpa pero a los ojos de los demás somos culpables, hoy la oposición te culpan de todo pero el pueblo se encarga de desmontar la mentira

  • 28 noviembre 2012 / 10:11 am

    Me encantó esta anecdota, me pareció muy chistoso que el Comandante mandara al casino a su tropa… Pero ciertamente, si no se podía dar la clase lo mejor era distraerse. Besos mi Presidente.

  • 30 diciembre 2012 / 06:12 pm

    En esta narración podrían surgir muchas incógnitas que en lo sucinto se devela como el asomo de la mañana cuando el pescador asume en su consciencia que su recorrido siempre fue el correcto, aun con el cielo nublado; ese pescador es el Comandante Chávez hombre de amplia sabiduría y de pleno conocimiento que más allá de todo raciocinio y práctica científica, respeta a la naturaleza asumiendo la existencia en el universo de bondades que jamás el ser humano terminará de descifrar.
    Hugo Chávez en su relato nos da pinceladas de su sensibilidad, difícil manera de transformar un acontecimiento en poesía, ese es HUGO CHAVEZ, poeta indiscutible, hijo y padre de un pueblo que que lo admira, más allá del bien y del mal es decir por amor, larga vida Comandante VIVIREMOS Y VENCEREMOS

  • 01 enero 2013 / 05:01 pm

    aprendizaje, como orientarse con las estrellas. Una investigación científica y llegar a la verdad, eso también es honestidad.- Al final la sinceridad se impuso,la amonestación no procedió.

  • 02 enero 2013 / 08:01 am

    definitivamente no se puede ser viceral.

  • 07 enero 2013 / 02:01 pm

    !!!SOLO JESUCRISTO ERA PERFECTO….NOSOTRO COMO HUMANO COMETEMOS FALTASS…Y ES DE SABIO RECTIFICAR….OJALA QUE LLUEVA CAFE EN EL CAMPO!!!!TENEMOS MUCHA FE QUE MAS TEMPRANO QUE TARDE VOLVERA!!!

  • 29 marzo 2013 / 03:03 pm

    Como siempre mi Presidente tan estudioso,tan sabio y tan considerado con sus discípulos
    clase vivencial al
    estilo Maestro Simón Rodriguez pero la naturaleza se opuso.

  • 15 septiembre 2013 / 01:09 pm

    Como Teniente, como Capitán Chavez fue respetuoso y disciplinado. Como Comandante de la Revolución dijo “Ordene mi Pueblo” siempre firme y a las órdenes de su amado Pueblo.

  • Nildhect Graterol
    03 marzo 2014 / 05:03 am

    Mas te leo…mas te amo.

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